Vivienda de provisión estatal

Introducción

1Aunque actualmente es evidente un claro desaceleramiento en torno al crecimiento endógeno de las metrópolis a nivel latinoamericano, estas siguen aumentando su crecimiento espacial. Es aquí cuando se incrementan los fenómenos de segregación espacial en las ciudades. Se considera aquí la segregación como una problemática que evidencia cómo los grupos desfavorecidos se alejan de los recursos de la ciudad, generando procesos de exclusión territorial por la creación de límites socioespaciales; esta se caracteriza actualmente por la expulsión del centro de las clases menos favorecidas debido a factores económicos evidenciados en el valor que adquiere el suelo (Dureau et al., 2007: Parte I y III).

2En este sentido, se evidencia una clara particularidad en la formación de las principales urbes colombianas. En nuestro caso específico, la ciudad de Bogotá ha presentado a lo largo del siglo XX un constante y rápido crecimiento, ocasionado por dos factores fundamentales. El primero de ellos lo constituyen los problemas de violencia que se han presentado en Colombia, los cuales han ocasionado un alto porcentaje de migraciones campo-ciudad por medio del desplazamiento forzado. Bogotá, como ciudad capital, ha sido la receptora en mayor medida de dicha afluencia de desplazados, iniciada a principios del siglo XX, la cual, lamentablemente, no ha cesado hasta nuestros días.

3Esta problemática se caracteriza principalmente por tres momentos históricos:

41) las primeras guerras entre liberales y conservadores a principios de siglo, las cuales marcaron el surgimiento de los primeros barrios obreros hacia el sur oriente;

52) la época conocida como la Violencia, a mediados del mismo siglo, que impulsó el poblamiento de la periferia sur, norte y occidental de la ciudad, con campesinos provenientes de los Santanderes, Boyacá, Cundinamarca y Tolima, principalmente;

63) finalizando el siglo y comenzando el presente, la agudización del conflicto, que ha generado nuevamente un masivo desplazamiento hacia las cabeceras municipales, donde Bogotá ha sido receptora de gran cantidad de población.

El estatus de ciudad capital con el que cuenta Bogotá también ha ocasionado el segundo factor fundamental de crecimiento, ya que crea una fuerte atracción de los habitantes de sectores rurales del país, que viajan a ella motivados por la idea de progreso, acceso a fuentes de trabajo y educación. No obstante, en palabras de Dureau & Gouëset

La situación señalada anteriormente, inherente al desarrollo de las ciudades latinoamericanas, se ha visto estimulada en las dos últimas décadas por el ingreso del neoliberalismo y, consecuentemente, por el surgimiento de la capital como epicentro de actividades financieras y bursátiles, las cuales han dinamizado cada vez más la economía y aumentado la atracción de población en torno a dichas actividades. Los factores antes mencionados generan constantemente la creación de políticas públicas y respuestas estatales que buscan satisfacer las necesidades habitacionales de las nuevas familias bogotanas.

El tema estatal obliga a profundizar en el análisis de las doctrinas político-económicas que han dirigido el accionar del Estado a lo largo del siglo XX y los inicios del XXI. En este sentido, para este artículo, la temática se aborda en un primer apartado analizando el concepto de neoliberalismo, su influencia político-económica sobre los Estados y su efecto sobre los espacios urbanos. Desde esta perspectiva, se tiene que el neoliberalismo se impuso como doctrina político económica en Colombia desde la década de los noventa con la apertura económica efectuada en el país. Sin embargo, desde años atrás se fueron adoptando medidas que luego serían reconocidas como neoliberales, principalmente en los ámbitos comercial y de edificación de vivienda. Este último con la reducción de la participación estatal desde la década de 1970 y la primacía de corporaciones de ahorro y crédito para fomentar la construcción urbanística (Espinoza, 2007: 65). Básicamente, el neoliberalismo se basa en un debilitamiento del papel del Estado como ente regulador de la economía, lo que consecuentemente genera un fortalecimiento del papel de la empresa privada en las funciones antes estatales. Asimismo, la influencia del neoliberalismo sobre el espacio recae en una mercantilización del suelo, por lo tanto, durante el periodo neoliberal el suelo se ve sometido a los precios que le otorga una especulación económica mucho más fuerte, en comparación con el modelo keynesiano, y consecuentemente dichos precios tienden a ser decisivos en las políticas que se adelanten sobre el espacio.

10 Partiendo entonces del cambio político-económico que ha generado el paso del modelo keynesiano de Estado de bienestar al modelo neoliberal, se pretende analizar el papel del Estado y su labor en cuanto a la provisión de vivienda, identificando cómo han cambiando las formas de otorgar dicho bien y la ubicación e infraestructura del mismo. De esta manera se verá cómo, a mediados del siglo XX, se evidencia dentro del modelo de Estado keynesiano la construcción en Bogotá de los primeros barrios y ciudadelas destinados a la clase obrera, con casas amplias, algunos incluso centrales y gestionados por medio de entidades estatales. Luego, con la entrada y el auge del neoliberalismo, se encuentra una provisión de vivienda mediada no por las necesidades de la población sino por las imposiciones del capital, el cual determina el lugar de ubicación del proyecto urbanístico según los bajos costos del suelo,

Figura 1 – Reducción progresiva del tamaño de las viviendas

Leave a comment